POR QUÉ "ARTE DEL FRACASO"

 

POR QUÉ "ARTE DEL FRACASO"

El éxito y el fracaso es hoy la medida de toda manifestación artística.

El placer del éxito es su sobreabundancia.

La sobreabundancia es exitosa. La escasez se sufre como fracaso.

El arte da hambre.

La escena es un espacio de escasez.

Lo que buscamos nunca tiene una forma clara y cuando aparece es fugaz.

El actor, como cualquier artista, desea representar lo original y verdadero.

El vacío de la escena en la que encontrar ese difuso y fugaz objeto hace fracasar todo afán de lograr una exitosa representación.

Hay un tiempo para el éxito y otro para el fracaso.

La servidumbre al tiempo de producción es la mayor parte de las veces premiado con el éxito. Poseer lo más invirtiendo lo menos es su principio.

El tiempo de creación extralimita lo menos. No es un tiempo que perder pero genera pérdida.

Obtener lo menos en el espacio de la escena es un gasto energético que sobrepasa con mucho las restricciones del principio productivo.

Los poetas, artistas y sabios hombres de ciencia han sabido contar el tiempo de creación.

Renunciamos a representar la apariencia ya conocida en un tiempo rentable.

Esperamos que el espacio de la escena se abra a un tiempo real que extrañe a nuestros sentidos.

De la renuncia y de la espera se puede encontrar el arte. Y si se encuentra, éste no es otro que el Arte del Fracaso.

Circulo del Arte en la Escena - MANIFIESTO

Todo corre muy aprisa. Apenas algo es anunciado como recién nacido , envejece y se arrincona hasta el momento de su incineración. Puede que piensen en reciclarlo y así lo agotado es reelaborado y recargado para suministrar al mercado, en breve tiempo, un producto nuevo, al día. Pero como todo sigue yendo muy aprisa, apenas este nuevo producto ha visto la luz es engullido, devorado, para saciar un tipo de hambre aniquiladora, convirtiéndolo velozmente en un objeto caduco y despreciado, listo una vez más para incinerar o reciclar.

Como todo anda muy aprisa nos hemos detenido para preguntarnos : ¿ QUIÉNES SOMOS ? . Un estado y una pregunta. Detenidos por una pregunta.
Queremos dejar de correr y contemplar lo que está cerca de nosotros. A nosotros. Dentro nuestro.

Hemos pensado al mirarnos si seríamos uno de esos objetos caducos y despreciados o posiblemente, por qué no, de esos otros reciclados preparados para la gula destructora.

Sin embargo hemos sofocado nuestra respiración, sin avanzar, permaneciendo en un lugar, escuchando pasar el tiempo como pocas veces nos permitimos hacerlo, y nos hemos preguntado: ¿ QUÉ HACEMOS ? . Pues bien, vaciando de inutilidad el espacio, nos hemos tomado como principal materia para interrogarnos.

Queremos meter la mano en la materia y tocar su corazón.

Quizá dancemos a su ritmo o recitemos sus palabras. Puede que nos sentemos y callemos o, a lo mejor, quién puede saberlo, gritemos tan fuerte que despertemos la ira de algún adormecido.

Nos miramos y nos damos aliento para conservar nuestro estado: detenidos. Quietos por fuera, latiendo por dentro.

Pero estamos mareados, notamos nuestro cuerpo vapuleado de aquí para allá y nuestro cerebro tiene mucho ruido aún dentro. Por ello, un poco preocupados, nos decimos: ¿PERO DE QUÉ MANERA REALIZAR LO QUÉ DESEAMOS HACER?. Cada uno es una respuesta. Cada uno nos despojamos de nuestra ropa de calle y dejamos que algo ocurra en el espacio. Abandonamos el reloj dentro de la chaqueta para ofrecernos al tiempo de cada cual. Queremos dejar al tiempo tranquilo.

Así nos decimos: si salimos de algo podremos más claramente entrar a otro sitio y, a lo mejor, este otro sitio es el Arte. Quizá, continuamos diciéndonos, el Arte no está fuera ni dentro y crear es algo que sucede cuando nos coge desprevenidos. Realmente no sabemos pero queremos probar, probar a estar desprevenidos sin temor a errar, sin pretender conquistar, sin ilusión de ganar. Nuestro Arte, el Arte del Fracaso.

Por eso, tan sólo por eso, nos hemos detenido. Quietos por fuera, latiendo por dentro. Y volvemos a reflexionar pues nos interroga una necesidad: ¿DÓNDE ESTÁ NUESTRA DIANA?

La Escena nos aparece en su tensión, como un arco. En el vuelo fugaz de la flecha nos reconocemos; y tú, el blanco.

Sólo queremos traspasar el sonido del corazón de tu cerebro con nuestra obra, tal y como si fuese el nuestro propio. Pero no ha de preocuparte, al mismo tiempo te prometemos respetar tu soledad. No la vamos a entretener. No queremos hacértela olvidar.

Vamos a pisar con mucho cuidado a tu alrededor, pero has de saber que nuestra acción no será inocente. Querrá prenderte, interrogarte, salpicarte. Sin entretener un rato de tu tu tiempo, te invitamos a parar para escuchar tu cuerpo en silencio y tu corazón latiendo.

18 de diciembre de 1993.-
Nacimiento del Teatro Círculo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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